Orgullo, prejuicio y arrogancia.
Perejiles, inofensivos soñadores o pelotudos. Así se describe a los que vivieron en los ’90. ¿Quiénes eran? Según José Pablo Feinmann, el resultado de la derrota de los que presenciaron los ‘70, es decir, la generación joven. No es algo nuevo escuchar a los que han vivido más, decir que los jóvenes están perdidos ya que no luchan por hacer valer sus derechos y que no sienten amor por la patria ni por su propia madre. Esto no sólo sucedió en los ’90 sino que se sigue dando en la actualidad.
Al escritor le digo que quien escribe nació en la generación de los ’90, pero que ahora tiene la edad suficiente para poder discernir entre lo que está bien o mal y de luchar por aquello que le importa y valora. Por esta razón debo informarle que no todo lo que usted expone es correcto. No voy a negarle que todo lo que mi generación, como los que tenían mi edad en los ’90, tienen es gracias al legado que nos han dejado nuestros mayores. Pero no es cierto que lo jóvenes no tengamos idea de cual es nuestra historia.
No es novedad que en Argentina hay muchos ignorantes por el hecho de que no todos pueden acceder a la educación, pero también es cierto que una gran cantidad de la población no tiene idea de cuál es la historia del país porque no le interesa; y en esta afirmación hay que incluir no sólo a los jóvenes sino a muchos adultos que creen que saben todo cuando la realidad es que no tienen conocimientos sobre hechos importantes que incumben al país porque tampoco les importa.
Entonces, le tengo que preguntar algo que podría haber cambiado la situación que usted critica: si eran y son tan maravillosos como usted dice ¿Por qué no le trasmitieron a las generaciones venideras el significado que tiene la palabra lucha en la sociedad? ¿Será porque tenían miedo de que la historia los olvide ante nuevos “combatientes del poder” y así poder permanecer como los únicos que se enfrentaron a un gobierno regido por la prohibición?
La sociedad no olvida hechos que marcaron la historia para siempre por lo que, ustedes, generación del ’70, no deben temer a ser olvidados porque es algo que no sucederá. Su accionar va a quedar en la memoria de la gente porque son un ejemplo de lucha y valor. Por esta razón, le digo al autor que a veces hay que dejar la arrogancia de lado y no alardear ante los demás porque son característas que deviene a la persona a menos, y en este caso no debe pasar eso.
El pueblo argentino tiene que admirar a su generación porque realmente creen que lo que hicieron fue un orgullo, y no porque usted les diga lo valientes y perseverantes que fueron, más allá de que hayan perdido ante el Poder. De la misma forma que le doy este consejo, también le digo que trate de no desmerecer a los jóvenes que llegaron unos años después ya que cada uno lucha de la forma que más le gusta, es decir, de la manera que crea que puede realizar un aporte a esta sociedad.
Algunos prefieren no involucrarse en política, otros optan por implicarse sólo por seguir una línea de pensamiento y otros se compenetran tanto en el tema que no les interesa pelearse con quien sea para hacer valer su pensamiento. Cada uno es libre de elegir de qué forma luchar, y nadie debe juzgar esa elección. Por lo tanto señor Feinmann, deje que cada generación realice su propia lucha y usted recuerde con orgullo que fue parte de esa sociedad tan valiente que se enfrentó al gobierno para pelear por sus valores, sin olvidar que nadie es mejor que nadie no importa la década o el lugar.
Por María Victoria Chila.

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