La guerra del poder.
Dolor, derrota y muerte fue lo que dejó el conflicto bélico por las islas Malvinas entre Argentina y Reino Unido ocurrido en 1982. Este hecho quedó marcado a fuego en la historia y el corazón del país, así como también en cada habitante argentino, tanto los que vivieron en carne propia la guerra como aquellos que saben lo que sucedió sólo porque lo leyeron en un libro o simplemente porque alguien se los contó.
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| Jóvenes soldados sin saber qué les deparaba la guerra. |
“Las Malvinas son argentinas” es una frase que se escucha sin cesar. Quizás, se dice eso para apaciguar el dolor tan grande que dejó el conflicto. Quizás, sólo se repite como otra frase más. Pero, ¿Saben todos aquellos que corean una y otra vez esa oración tan conocida por qué se ocasionó el conflicto? O tal vez, sea más preciso preguntar ¿Saben por qué la guerra se produjo en 1982 y no antes?
No es algo nuevo que la respuesta sean los intereses económicos. Argentina, luego de haberse independizado de España, tuvo una relación cordial con Reino Unido. ¿Por qué fue así? Porque se complementaban económicamente. Nuestro país durante las guerras mundiales fue denominado como el “granero del mundo” ya que exportaba carnes, granos y cueros hacia los países europeos que estaban en plena crisis, como fue el caso de Inglaterra. A cambio del envío de esos productos, Argentina recibía manufacturas.
Esta reciprocidad de “favores” duró muy poco ya que luego de la segunda guerra mundial Estados Unidos se convirtió en la primer potencia ocasionando que Inglaterra pierda poder económico y político. ¿Cómo puede ser que este hecho desencadenase, años más tarde, en la famosa guerra? Es simple: Reino Unido comienza a producir su propia materia prima en la década del ’60 y Argentina, gobernada por los militares, empieza a tener dificultades económicas y políticas.
El problema de los argentinos siempre fue y será creerse superiores a los demás. Eso fue lo que paso en 1982: pensar que un país que estaba atravesando una gran crisis pudiese vencer a una de las primeras potencias del mundo, que no sólo contaban con más experiencia militar por haber participado de las guerras mundiales sino que la tecnología que manejaban era superior a la de nuestro país.
649 muertos, 1188 heridos y el sabor amargo de la derrota fue el saldo que le dejó a la Argentina la guerra. ¿Y a cambio de qué? Del afán de obtener más poder, de demostrarle al mundo y a la población argentina quienes eran los que mandaban. Ese error, llevado a cabo por la arrogancia y la sed de querer siempre más, destruyó miles de familias y por sobre todas las cosas al país.
Muchos argumentaron que había que defender lo que era nuestro porque nos lo estaban quitando, pero lo que no pensaron fue que por tratar de recuperar las islas se perdieron muchas vidas y la confianza en los gobernantes ya que por querer aparentar algo que no era, mintieron a la población diciendo que “estaban ganando” cuando era todo lo contrario. Se jugó con la gente. Por esta razón, hay que entender por qué pasó lo que pasó y luchar por que no haya una nuevo 2 de abril de 1982.
Por María Victoria Chila.

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