miércoles, 19 de octubre de 2011

Televisión abierta sexual.

El cambalache mediático que está modificando la TV.

Hace tiempo la televisión de aire ha olvidado la dulce y tierna tanda de las diez de la noche que anunciaba el horario de protección al menor dónde un pequeño dormía plácidamente mientras que sus padres custodiaban su sueño. Hoy, ese anuncio ha cambiado tal como lo hizo la sociedad: sólo se leen las palabras que informan que el tiempo permitido para que un niño este frente al televisor acaba de culminar.
Cinthia Fernández y su "baile del escándalo"

Pero ¿Qué es lo que se modificó a nivel cultural e ideológico para que también la TV se vea en la obligación de cambiar? A simple vista parece que un montón de factores han intervenido en este proceso que se viene dando en los últimos años. Pero no, la respuesta es mucho más fácil: padres que no ponen límites a sus hijos concediéndoles todo lo que ellos quieren y permitiéndoles atribuciones que no deberían darles.
 Una década atrás, si el padre decía: “Te vas a dormir”, el hijo obedecía sin replicar. En la actualidad, el niño realiza un “berrinche” de tal magnitud que los adultos, por ahorrarse un dolor de cabeza, lo dejan ver programas que no son aptos para criaturas menores de 15 años. Esto se nota en las actitudes de los pequeños, que en su afán por querer ser grandes, imitan y repiten lo que ven en la televisión.

“No soy maleducado; en todo caso seré mal aprendido porque mis papás me educaron bien” contestan, de manera desagradable, una y otra vez imitando a cierta vedette participante del Bailando por un sueño 2010. Como estás contestaciones, hay muchos más que día a día se pueden ver en Showmatch o sino en los programas de chimentos y archivos que parecer ser que lo único que tienen en la agenda es el programa del conductor bolivarense.  

Pasa el tiempo y los escándalos se renuevan, ¿Cuál es el nuevo? Cinthia Fernández y su destape tan poco apropiado frente a millones de personas. La concursante realizó, junto a su pareja de baile, una coreografía de strip dance muy erótica, en la cual se fue desvistiendo gradualmente, hasta que en la escena final su bailarín cubrió con vino el cuerpo de su acompañante quién quedó completamente desnuda luego de sacarse la bombacha frente a cámara.

“El hecho no estaba premeditado” aseguró la producción del programa, pero estos dichos fueron puestos en tela de juicio por Afsca ya que las cámaras en ningún momento hicieron un primer plano a las partes íntimas de Fernández como acostumbran hacer ante el destape de tantas vedettes que pasan día a día por la pista de baile, sino que predominó el plano largo y la figura de Tinelli tapando la imagen de los concursantes mientras se vestían.

Ahora bien, más allá de la multa que se le hizo a Artear y de las duras pero merecidas críticas a la bailarina lo que importa aquí es la acción de querer obtener raiting y fama a toda costa sin pensar en las consecuencias que pueda ocasionar en la sociedad lo que se muestra en la televisión. Más que una imprudencia es una falta de respeto a todos los televidentes que eligen cada día el programa para poder salir de la rutina y relajarse mirando lo que podría llegar a ser un agradable concurso de baile.

La única manera de parar con esta ola de destape sexual que los niños se ven obligados a ver ya sea porque los padres los dejan o porque las 24 horas del día los canales de aire repiten una y otra vez las misma imágenes, es replantear qué es lo que se quiere ver como entretenimiento y qué es lo que interesa a la hora de elegir una programación.
No hay que olvidar que se vive en un cambalache mediático y que sólo se puede modificar esta realidad si la sociedad pone un punto final a lo grotesco para acercarse más a lo familiar.


Por María Victoria Chila.

martes, 18 de octubre de 2011

Revoluciones estudiantiles

Dos años distintos, un mismo mes, un mismo reclamo.

Mayo francés y Cordobazo son dos títulos que remiten a revoluciones estudiantiles que se dieron con sólo un año de diferencia en polos opuestos del mundo. El primero ocurrió en Francia en 1968; el segundo sucedió en Argentina en 1969. ¿Qué une a estos dos levantamientos? Es simple: estudiantes alzados contra el gobierno de turno reclamando derechos que les estaban prohibidos.

Los años pasan y parece que el legado que dejaron nuestros antepasados no sirve de mucho ya que se cometen una y otra vez los mismos errores. Los jóvenes ya dejaron en claro que es lo que ellos quieren, pero hoy se siguen levantando contra los poderosos para reclamar aquello que les corresponde. Es el caso del país hermano chileno, dónde sus alumnos reclaman mejores condiciones en la educación.

Entonces, ¿Cuál es el error que los gobiernos están pasando por alto que origina las protestas de los estudiantes desde hace ya tanto tiempo? Algunos responden a esto argumentando que los jóvenes no son escuchados ni tomados en cuenta. Otros culpan a la situación económica del país que nos les permite avanzar ni darles lo que ellos necesitan.

Para poder entender qué es lo que se reclama hay que remitirse a mayo de 1968 que quizás no fue el primer reclamo de ésta índole pero si el mayor exponente en este tipo de revoluciones. El lema de los estudiantes de la facultad de humanidades de la Universidad de Nanterre (Francia) era “Prohibido prohibir”, y entre sus ideales fundamentales se encontraban la liberación femenina y el movimiento anticapitalista, antiestalinista y antifascista.

Toda la lucha se llevó adelante entre el 3 y el 15 de mayo en la conocida semana rabiosa dónde los estudiantes convocaron a una huelga general pidiendo la adhesión de los obreros de las fábricas. Ante esta situación, el gobierno declaró el estado de sitio en el Barrio Latino donde se enfrentaron 10 mil estudiantes con la policía militarizada. Desafortunadamente, este movimiento fracasó ya que no existió una conducción política adecuada.

Un año más tarde, inspirados e influenciados por los franceses, el pueblo cordobés quiso poner un punto final  a las injusticias cometidas por el gobierno militar arremetiendo contra ellos a través de huelgas y manifestaciones. Este hecho fue conocido como el Cordobazo e involucró a estudiantes y obreros de la provincia que lograron debilitar al gobierno de Onganía y por fin terminar con la represión que se vivía en el país.

No es cierto que el mayo francés haya sido un fracaso. Quizás no se obtuvieron los resultados que se esperaban, pero lo que sí se puede afirmar es que este movimiento revolucionario fue el impulsor de tantas luchas que no se animaban a salir adelante sólo por miedo a no saber qué les depararía el futuro.

Hoy, es necesario volver en el tiempo para aprender de aquellos luchadores que unieron fuerzas para tener una educación y una vida mejor. Para no dejar que los gobiernos obliguen a la sociedad a rendirse ante ellos sin antes haber reclamado lo que les corresponde como estudiantes y trabajadores de un pueblo democrático. 

Por María Victoria Chila

Ley de Medios

La guerra ha sido declarada.

Dos años es el tiempo que transcurrió desde que se dictó la nueva ley de medios en el país, generando disputas entre el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el grupo Clarín. Esta pelea por el poder parece nunca acabar ya que siempre se encuentran motivos para discutir y, de esta manera, tratar de demostrar al pueblo argentino quien es más fuerte.

Pero es necesario preguntar ¿cuál es el motivo de esta discusión? ya que no todas las personas comprendieron por qué desde hace varios años, el gobierno desmerece al grupo de Ernestina de Noble y viceversa. No es nuevo decir que en la Argentina hay monopolios ya que si no se estaría blasfemando.  Y ahí está la cuestión: “mucho en pocas manos”.

En 1980, pleno gobierno militar, se dictaminó la ley  de radiodifusión 23.696 dónde se otorgaron licencias a grupos comerciales constituidos regularmente en el país para que administraran los medios, es decir que se privatizaron las telecomunicaciones. Nueve años más tarde, ya en el gobierno democrático, se sancionó la ley de emergencia 22.285, la cual establecía que el poder ejecutivo podía intervenir en los medios que no cumplan con los requisitos de la ley de radiodifusión.

Y así fue, como en octubre de 2009 se promulgó la ley 26.522 para regular los servicios de comunicación audiovisual y el desarrollo de mecanismos destinados a la promoción, desconcentración y fomento de competencias con fines de abaratamiento, democratización y universalización del aprovechamiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

¿Quiénes fueron los primeros afectados ante esta nueva ley? Es simple: el grupo Clarín.  ¿Por qué? Por a lista de medios que le pertenecen a esta sociedad. Entre los más conocidos se puede nombrar a Clarín, Olé, Canal 13, TyC Sports, Direct Tv, y tantos otros que forman parte de este imperio de las telecomunicaciones. 

Pero, lo más llamativo de esta cuestión o disputa es saber ¿por qué recién en el año 2009 el gobierno decide actuar contra estos monopolios de la información? Y además, ¿Por qué sólo “atacó” al grupo Clarín? Quizás, nombrar este hecho es salirse del tema que se está tratando pero lo más probable es que haya sido el disparador para esta guerra de dos poderes: el conflicto del campo del año 2008.

El grupo en cuestión fue el que se opuso ante el accionar de la presidenta, fue el que la criticó, la descalificó, y quizás sean motivos necesarios para ganarse el resentimiento de cualquier persona.  El grupo Clarín ha poseído todo lo que tiene actualmente desde mucho antes que el 2008. Por esta razón, se plantea que, tal vez, el único motivo de la sanción de la ley de radiodifusión  no haya sido sólo para lograr la desconcentración de medios en pocas manos.

Esta guerra todavía continúa. Al parecer ya traspasó los límites de lo social para convertirse en algo personal, pero no hay que olvidar que el que está del otro lado es el pueblo argentino. Ese que necesita informarse objetivamente. Ese que no quiere que le mientan.

Se habla de que no tiene que haber mucho en pocas manos por el bien de la sociedad. ¿Pero realmente a alguien le importa eso? O simplemente la sanción de esta ley fue para beneficio personal tal como ocurrió en el gobierno de facto de 1980.

Por María Victoria Chila