La guerra ha sido declarada.
Dos años es el tiempo que transcurrió desde que se dictó la nueva ley de medios en el país, generando disputas entre el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el grupo Clarín. Esta pelea por el poder parece nunca acabar ya que siempre se encuentran motivos para discutir y, de esta manera, tratar de demostrar al pueblo argentino quien es más fuerte.
Pero es necesario preguntar ¿cuál es el motivo de esta discusión? ya que no todas las personas comprendieron por qué desde hace varios años, el gobierno desmerece al grupo de Ernestina de Noble y viceversa. No es nuevo decir que en la Argentina hay monopolios ya que si no se estaría blasfemando. Y ahí está la cuestión: “mucho en pocas manos”.
En 1980, pleno gobierno militar, se dictaminó la ley de radiodifusión 23.696 dónde se otorgaron licencias a grupos comerciales constituidos regularmente en el país para que administraran los medios, es decir que se privatizaron las telecomunicaciones. Nueve años más tarde, ya en el gobierno democrático, se sancionó la ley de emergencia 22.285, la cual establecía que el poder ejecutivo podía intervenir en los medios que no cumplan con los requisitos de la ley de radiodifusión.
Y así fue, como en octubre de 2009 se promulgó la ley 26.522 para regular los servicios de comunicación audiovisual y el desarrollo de mecanismos destinados a la promoción, desconcentración y fomento de competencias con fines de abaratamiento, democratización y universalización del aprovechamiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
¿Quiénes fueron los primeros afectados ante esta nueva ley? Es simple: el grupo Clarín. ¿Por qué? Por a lista de medios que le pertenecen a esta sociedad. Entre los más conocidos se puede nombrar a Clarín, Olé, Canal 13, TyC Sports, Direct Tv, y tantos otros que forman parte de este imperio de las telecomunicaciones.
Pero, lo más llamativo de esta cuestión o disputa es saber ¿por qué recién en el año 2009 el gobierno decide actuar contra estos monopolios de la información? Y además, ¿Por qué sólo “atacó” al grupo Clarín? Quizás, nombrar este hecho es salirse del tema que se está tratando pero lo más probable es que haya sido el disparador para esta guerra de dos poderes: el conflicto del campo del año 2008.
El grupo en cuestión fue el que se opuso ante el accionar de la presidenta, fue el que la criticó, la descalificó, y quizás sean motivos necesarios para ganarse el resentimiento de cualquier persona. El grupo Clarín ha poseído todo lo que tiene actualmente desde mucho antes que el 2008. Por esta razón, se plantea que, tal vez, el único motivo de la sanción de la ley de radiodifusión no haya sido sólo para lograr la desconcentración de medios en pocas manos.
Esta guerra todavía continúa. Al parecer ya traspasó los límites de lo social para convertirse en algo personal, pero no hay que olvidar que el que está del otro lado es el pueblo argentino. Ese que necesita informarse objetivamente. Ese que no quiere que le mientan.
Se habla de que no tiene que haber mucho en pocas manos por el bien de la sociedad. ¿Pero realmente a alguien le importa eso? O simplemente la sanción de esta ley fue para beneficio personal tal como ocurrió en el gobierno de facto de 1980.
Por María Victoria Chila
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