Dos años distintos, un mismo mes, un mismo reclamo.
Mayo francés y Cordobazo son dos títulos que remiten a revoluciones estudiantiles que se dieron con sólo un año de diferencia en polos opuestos del mundo. El primero ocurrió en Francia en 1968; el segundo sucedió en Argentina en 1969. ¿Qué une a estos dos levantamientos? Es simple: estudiantes alzados contra el gobierno de turno reclamando derechos que les estaban prohibidos.
Los años pasan y parece que el legado que dejaron nuestros antepasados no sirve de mucho ya que se cometen una y otra vez los mismos errores. Los jóvenes ya dejaron en claro que es lo que ellos quieren, pero hoy se siguen levantando contra los poderosos para reclamar aquello que les corresponde. Es el caso del país hermano chileno, dónde sus alumnos reclaman mejores condiciones en la educación.
Entonces, ¿Cuál es el error que los gobiernos están pasando por alto que origina las protestas de los estudiantes desde hace ya tanto tiempo? Algunos responden a esto argumentando que los jóvenes no son escuchados ni tomados en cuenta. Otros culpan a la situación económica del país que nos les permite avanzar ni darles lo que ellos necesitan.
Para poder entender qué es lo que se reclama hay que remitirse a mayo de 1968 que quizás no fue el primer reclamo de ésta índole pero si el mayor exponente en este tipo de revoluciones. El lema de los estudiantes de la facultad de humanidades de la Universidad de Nanterre (Francia) era “Prohibido prohibir”, y entre sus ideales fundamentales se encontraban la liberación femenina y el movimiento anticapitalista, antiestalinista y antifascista.
Toda la lucha se llevó adelante entre el 3 y el 15 de mayo en la conocida semana rabiosa dónde los estudiantes convocaron a una huelga general pidiendo la adhesión de los obreros de las fábricas. Ante esta situación, el gobierno declaró el estado de sitio en el Barrio Latino donde se enfrentaron 10 mil estudiantes con la policía militarizada. Desafortunadamente, este movimiento fracasó ya que no existió una conducción política adecuada.
Un año más tarde, inspirados e influenciados por los franceses, el pueblo cordobés quiso poner un punto final a las injusticias cometidas por el gobierno militar arremetiendo contra ellos a través de huelgas y manifestaciones. Este hecho fue conocido como el Cordobazo e involucró a estudiantes y obreros de la provincia que lograron debilitar al gobierno de Onganía y por fin terminar con la represión que se vivía en el país.
No es cierto que el mayo francés haya sido un fracaso. Quizás no se obtuvieron los resultados que se esperaban, pero lo que sí se puede afirmar es que este movimiento revolucionario fue el impulsor de tantas luchas que no se animaban a salir adelante sólo por miedo a no saber qué les depararía el futuro.
Hoy, es necesario volver en el tiempo para aprender de aquellos luchadores que unieron fuerzas para tener una educación y una vida mejor. Para no dejar que los gobiernos obliguen a la sociedad a rendirse ante ellos sin antes haber reclamado lo que les corresponde como estudiantes y trabajadores de un pueblo democrático.
Por María Victoria Chila
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